Era septiembre de 2007, en su madrugada, vino a mi mente lo acontecido en el atardecer, hacía escasas horas, tal si pintara un cuadro, recordaba a trazos, aquella inolvidable velada en la que me leyeron un poema, de Luis Chamizo, escrito en castúo… no conciliaba el sueño, hube de escribir un humilde relato, en el cual incluí el extracto de unos bellísimos versos que se grabaron en mi subconsciente, repitiéndose con ritmo. Aquella mi hablilla quedó retratada en mi colección ”En su silencio”, con el título: Qu´anocher más güeno!...