Por si fuera poca ignominia seguir comprando jueguicos a nuestra edad, encima nos da por coleccionar todo tipo de parafernalia relacionada; una acumulación de mierdas plasticosas aún más bochornosa, si cabe, que el propio jueguico.
Por si fuera poca ignominia seguir comprando jueguicos a nuestra edad, encima nos da por coleccionar todo tipo de parafernalia relacionada; una acumulación de mierdas plasticosas aún más bochornosa, si cabe, que el propio jueguico.