El dragón es un ser mitológico que, en el imaginario colectivo, hemos asociado con la destrucción de aldeas, el secuestro de princesas y el acaparamiento de tesoros. Pero... ¿y si únicamente quería estar tranquilo en su cueva, jugando a la Master Triste, sin que un puñado de pueblerinos con horcas y antorchas se presenten a fastidiarle la tarde?