Nos adentramos en el violento y curioso mundo en blanco y negro de Wolfstride. Un mundo que además está repleto de animales personificados, batallas con mecas, personajes que no se cortan ni media, insultos y una banda sonora increíble con la que hemos disfrutado muchísimo. Sin embargo, siempre tiene que haber un “pero” para poder desarrollar la historia, y en este caso es que nuestro potencial meca ganador ha acabado destrozado tras una batalla saboteada, así que nos toca espabilar y buscarnos la manera de conseguir dinero para arreglarlo y seguir participando en el torneo. ¿Lo conseguirán nuestros pintorescos protagonistas? ¿O acabarán mal bajo las amenazas del gato mafioso que no para de perseguirnos?