La vida está llena de contradicciones y, curiosamente, todas esconden el mismo secreto: el hábito de hablar contigo mismo.
En este episodio, desgranamos las paradojas que más nos han hecho crecer:
- Paciencia, pero sin caer en la parálisis.
- Desapego del resultado, pero con una obsesión sana por el proceso.
- Certeza llena de incertidumbre, porque no tienes que saber cómo, solo tener claro el quién.
- Agradecimiento real, no de postureo, sino de sentir que todo enseña algo.
- Ser uno mismo, salvo si “uno mismo” te sabotea.
Y al final, llegamos al hábito que lo sostiene todo: hablar contigo mismo, escucharte, cuestionarte, entrenar la mente para responder mejor y no reaccionar por impulso.
No hace falta incienso ni posición de loto. Basta con una conversación honesta contigo, incluso mientras te lavas los dientes.
Un episodio sin filtros, sin guion y con perros de fondo. Literalmente.