Imagina que tu vida es un reloj de alta precisión diseñado para marcar cada momento de tu presente. Pero un día, la culpa detiene las manecillas.
A veces la culpa es tan grande por lo que hicimos, por lo que no hicimos o por seguir aquí cuando otros partieron, que nos quedamos atrapados en ese instante perpetuo del pasado. Creemos, erróneamente, que nuestro sufrimiento compensa el dolor de otros. Pero lo único que logramos es frenar el movimiento natural de nuestra propia alma.
Desde la mirada sistémica, la culpa no es amor, es una forma de arrogancia que nos impide honrar la vida de los que se fueron. La verdadera honra consiste en tomar nuestro presente con fuerza y hacer algo valioso con él.
Hoy te pregunto: ¿A qué hora y en qué año se detuvo tu reloj interno?
Te espero este viernes 10hs para aprender a dar cuerda de nuevo a nuestra existencia y volver al movimiento de la vida. 🌿⏳✨