Y así como así, hiciste clic. Como te dije que no hicieras algo, llamé tu atención. Claro, lo hiciste por curiosidad y para sabotearme, pero ese es precisamente el punto. Te llevé a hacer lo que yo quería porque te hice creer que yo no quería eso. Ese es solo uno de los muchos trucos mentales que otras personas (y hasta tu propio cerebro) te juegan. La manipulación psicológica tiene lugar cuando una persona es usada para el beneficio de otra. El manipulador crea intencionalmente un desequilibrio de poder y explota a la víctima para que haga lo que él quiere.
Los manipuladores apuntan a una parte muy especial de ti: tus emociones. Cuando piensas con tu cerebro, tomas decisiones firmes y racionales. Pero los manipuladores no quieren que hagas eso. Quieren que tu mente se apague y que dejes de pensar racionalmente. Cuando eso pasa, actúas siguiendo tus emociones, que te llevan a hacer cosas que normalmente nunca harías. Si no quieres caer en esa trampa, asegúrate de detenerte un momento y preguntarte: "¿Qué gano con esto? ¿Realmente quiero hacerlo?". Pero existen otras formas de manipular. Algunas te harán creer que necesitas algo para ser feliz. Tomar tus propias decisiones puede ser complicado...
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