El granizo puede parecer simplemente gotas de lluvia congeladas inofensivas, pero para los aviones, es una historia completamente distinta. Imagina esto: un avión volando por el cielo, ocupándose de sus asuntos, cuando de repente, se encuentra con una tormenta de granizo. Esos trozos de hielo que parecen inocentes pueden causar estragos en el exterior de un avión, provocando abolladuras, grietas, y a veces incluso daños en el motor. No es solo el impacto lo que supone el problema; también es la fuerza pura y dura detrás de cada granizo conforme azota el avión. Para empeorar las cosas, las tormentas de granizo pueden ser impredecibles, apareciendo de la nada y sorprendiendo a los pilotos. Es por eso que los pilotos hacen todo lo posible para evitar las tormentas de granizo siempre que sea posible para mantenerse a salvo ellos mismos y a sus pasajeros.
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