Si alguna vez te encuentras cara a cara con un caimán, hay un sorprendente truco de dos dedos que podría salvar tu vida. Los caimanes tienen mandíbulas súper fuertes para morder, pero los músculos para abrir sus bocas son mucho más débiles. Si un caimán te agarra, trata de mantener la calma (¡aunque suene difícil!) y apunta a sus ojos o al extremo sensible de su hocico. Con dos dedos, pica sus ojos tan fuerte como puedas; esto suele hacer que te suelten y se retiren. Otra opción es introducir tus dedos en sus fosas nasales o sus oídos; estos puntos son muy sensibles y pueden hacer que te liberen. Sin embargo, recuerda que la mejor estrategia es evitar a los caimanes en primer lugar manteniéndote alejado de sus hábitats.
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