Antes de convertirse en un pintor destacado, fue un niño expósito en la ex Casa Cuna, hasta que una familia de carboneros lo adoptó, cuando tenía cerca de seis años. Creó una obra que aún palpita en las calles del barrio de La Boca, y especialmente Caminito, y pintó la crudeza de la vida portuaria, con los trabajadores del puerto y el Riachuelo. Un artista que le prestó sus colores a la Ciudad para que la viéramos mejor.
Imagen: Quinquela Martín, Benito, Fogata de San Juan. Óleo 1250x100 c.1940. Museo Benito Quinquela Martín.