Poseedora de una voz única y absolutamente reconocible, un característico fraseo y un estilo personal igualmente inconfundible, le bastaron dos únicos álbumes de estudio para pasar a la historia de la música.
Tocó el cielo en términos profesionales, pero también conoció, de forma tristemente prematura, un infierno al que la arrastraron sus insistentes fantasmas interiores, sus severas adicciones, un amor tóxico y la presión mediática.
Edurne Baz recuerda la agitada vida y el valiosísimo legado musical de la cantante y compositora Amy Winehouse, que murió hace una década, a los 27 años.