La fe escucha, sigue, actúa, desafía lo desconocido, no conoce generaciones, la fe descansa. De un hombre ya en decadencia vino nuestra herencia. Vivamos desafiando la edad, creyendo que Dios nos rejuvenece, nos da vitalidad, energía, salud. Vivamos creyendo que todo se cumplirá aunque no lo veamos. Somos efímeros, todo es pasajero, dejemos los apegos, los conflictos, las preocupaciones, todo es efímero y temporal, excepto nuestra vida eterna en los brazos de nuestro Rey