La crisis energética desencadenada por la guerra en Irán está acelerando la transición global hacia energÃas renovables, con China emergiendo como el principal beneficiario. El paÃs domina la producción de paneles solares, baterÃas de litio y vehÃculos eléctricos, posicionándose para liderar la próxima generación de tecnologÃas energéticas. Mientras tanto, naciones como Filipinas enfrentan desafÃos inmediatos y a largo plazo, incluyendo una mayor dependencia de China. La guerra también está impulsando una mayor inversión en infraestructura eléctrica y tecnologÃas limpias, aunque a corto plazo podrÃa aumentar la dependencia del carbón, el combustible fósil más contaminante.
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