NO ES SUERTE Creer que al éxito se llega por pura suerte, es engañarse, pues aún las oportunidades que llegan de manera insospechada, solo se convierten en éxito si son reconocidas y bien aprovechadas. Cada nuevo día, es en sí mismo una oportunidad y trae consigo nuevas, valiosas e irrepetibles oportunidades y necesitaremos visión para identificarlas y sabiduría para valorarlas como un don de Dios y no malgastarlas ni desperdiciarlas. Cuando oramos por bendición debemos pedir al Señor que nos prepare para recibirla, teniendo el carácter necesario para administrarla. Ya sea poco o mucho, eso que tienes puede convertirse en un gran éxito si lo tratas con la gratitud, valoración y respeto que se trata lo que viene de Dios. La suerte no existe, y si quieres que las bendiciones fluyan como un río, y experimentar un desbordamiento de favor en todas las áreas de tu vida, comienza por buscar tener un carácter lleno de sabiduría que reconozca a Dios en todo, y que aun en lo poco sepa agradecer su bondad y gracia inmerecida que es la que nos capacita para lograr lo que está más allá de nuestras capacidades. Mateo 5:23: Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré. Gracia y Paz.