Acolitos del terror:
Vamos a empezar el año con un relato de terror marca de la casa.
¿Qué tal lleváis las redes sociales? ¿Muchas amistades, followers?
¿Habéis revisado vuestra última solicitud de amistad?
Todo empieza con una aceptación mínima, casi automática.
Un gesto cotidiano que no parece peligroso… hasta que lo es.
En este capítulo, aceptar significa autorizar algo que no entiende el consentimiento, algo que no se presenta completo, algo que solo necesita un sí para empezar a ocupar espacio.
Y una vez dentro, ya no hay forma de revocar nada.
Acompañadnos esta noche en esta horrible historia donde algo que no procede de este mundo os instigara a que aceptéis su solicitud de amistad. Vamos...
No tenéis nada que perder... o si?