El único motivo legítimo de alabanza consiste en conocer la grandeza del carácter de Dios. Necesitamos como pueblo de Dios , y fijarnos en sus atributos, para poder rendirle alabanzas que estén de acorde con su grandeza.
El único motivo legítimo de alabanza consiste en conocer la grandeza del carácter de Dios. Necesitamos como pueblo de Dios , y fijarnos en sus atributos, para poder rendirle alabanzas que estén de acorde con su grandeza.