Iniciar un nuevo año con Dios no significa tener todo resuelto.
Significa decidir que Él será tu punto de partida.
No es empezar con más fuerza, sino con más dependencia.
No es decir “este año sí puedo”, sino “este año confío más”.
Inicia el año con:
• Un corazón rendido, no endurecido
• Expectativas en Dios, no en personas
• Gratitud por lo vivido, incluso por lo que dolió
• Fe para lo que aún no ves, pero Dios ya preparó