Este es el momento de dejar de ser espectadores y vivir con los brazos cruzados, sin hacer nada. Es el momento de confiar en el Señor y tomar posesión de todo aquello que nos da, de luchar por Él, y de bendecir a todos los que nos rodean.
Este es el momento de dejar de ser espectadores y vivir con los brazos cruzados, sin hacer nada. Es el momento de confiar en el Señor y tomar posesión de todo aquello que nos da, de luchar por Él, y de bendecir a todos los que nos rodean.