En la actualidad nos dicen que tenemos la libertad de hacer lo que queramos, pero esto no se aplica realmente a todo, porque cuando se trata de anunciar el evangelio nos quieren callar de muchas formas e incluso nos llaman intolerantes, retrógrados o de otras formas por llevar a otros las enseñanzas de nuestro maestro y salvador: Jesús.
Ante todo, esto, no podemos callar y dejar de anunciar, a través de nuestra vida, nuestra propia historia, nuestras experiencias, nuestra percepción, de nuestros pensamientos, la salvación que ahí en Cristo Jesús, pues, en caso que lo quisiéramos callar las propias piedras empezarían a gritar lo que callamos.