Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, de 18 y 17 años respectivamente, eran jóvenes revolucionarios de activa participación en el Movimiento 26 de Julio. Tenían en sus mentes muchos sueños por hacer; eran talentosos para las letras, lectores infatigables y amantes de la vida, pero consideraban un deber participar en la lucha clandestina que se libraba en toda Cuba para lograr cambios políticos y sociales. No habían cometido ningún delito, pero sí se conocía que eran revolucionarios y se les vigilaba.
Al atardecer del 13 de agosto de 1957, Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, después de cenar con sus padres, salieron de la casa. Al llegar a la esquina de las calles Rivera y Estévez, Sergio, el menor, se adelantó unos pasos y Luis permaneció conversando. Fue a Sergio a quien interpelaron dos miembros del ejército. Cruzaron palabras ásperas y Sergio rechazó un intento de registro. El militar golpeó al joven y extrajo su pistola. Luis, advertido de lo que estaba sucediendo, corrió a defender a su hermano. Se afirma que exclamó: “¡Mátame a mí y no a mi hermano!” Y el sicario le disparó; después se volvió e hizo lo mismo contra Sergio. En apenas segundos se consumó el doble crimen que dejó consternados a los vecinos y sumidos en profundo dolor a los padres. Escuchar crónica en el siguiente canal: