Entrando a Baire por la carretera central y desde lo alto del elevado lo primero que observas es el cementerio del histórico poblado, un campo santo bien cuidado, pulcro y limpio hasta más no poder.
Este sitio donde reposan los restos de los seres más queridos, de las familias de este antiguo poblado, acoge además los generales de las guerras de independencia, mártires y combatientes de la Revolución cubana.