Cuando la exigencia, el perfeccionismo son parte de nuestra personalidad, solemos contarnos algunas historias: "cuando consiga tal cosa, situación, persona, kilos, cuerpo etc, voy a ..." ; "Puedo hacer un poco más, no me cuesta nada"; "meta fija- visión - proceso lineal: de una sola forma de hacen las cosas". .
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Y varias historias más ...
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Volvernos flexible es una construcción paso a paso, respiración a respiración. Nada instantáneo. A veces, me doy cuenta por los indicadores que me las he contado porque mi cuerpo no más o mi cabeza no da más o mi entorno no me aguanta o mis dolores no me aguantan. A veces me anticipo y voy medida, despacio, en plena presencia. Otras veces me doy cuenta cuando ya me "pasé 3 pueblos" y estoy rígida, exigente y agotada (aún en cuarentena o sin actividades podes agotarte porque los pensamientos exigentes nos quitan fuerza vital) .
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La alternativa entonces es estar atentos, en presencia a esta respiración, a este paso para poder ir bajando le el volumen al deber ser para q empiece a escuchar la medida que necesitamos, la medida saludable de trabajo, de alimentación, de relaciones, de gimnasia, de ocio, de descanso, de sueño, de hobbies, de maternidad, de lo que sea que constituya nuestra vida. Para mirar los indicadores o los estados emocionales generados por la fuerza que hacemos. .
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Sin pretender que esa voz que nos pide más o nos critique deje de aparecer. Recordar que son años de reforzar ese pensamiento/creencias. Y sobre todo RECONOCER que también somos eso y está bien que así sea.