Todas las épocas tienen sus autos icónicos, significativos y definitorios. Desde proezas de ingeniería hasta autos populares para las masas; por su belleza, por su velocidad, por su tecnología, por su palmarés deportivo, y por lo que con el paso del tiempo significarían para el mundo automotriz.
En los años 50, el mundo dejaba atrás la terrible resaca de la II Guerra Mundial, las marcas de todo el mundo comenzaban de nuevo a tomar ritmo, desarrollando tecnologías nuevas y llevando el diseño a niveles no vistos antes. Y los consumidores de todo el mundo estaban preparados para recibirlos con los brazos abiertos.
Esto llevó al arranque de lo que muchos consideran la era moderna del automóvil, y como resultado, el mundo vio algunos de los autos más fascinantes de la historia.