Tras la muerte de Escobar, los hermanos Rodríguez, los capos del cartel de Cali, asumen el cargo de los nuevos reyes de la cocaína. Pero a diferencia de Escobar el cartel de Cali maneja el negocio del tráfico de cocaína como si fuese una multinacional, usando la violencia únicamente como último recurso. El cartel de Cali se especializó en la corrupción, llegando a tener a miles de policías, jueces y políticos en nómina incluyendo a los presidentes de Colombia.