La Biblia nos habla que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.
Sin embargo ser guiado por su Espíritu Santo, no es algo sencillo, requiere rendición y obediencia a su voz e ir afinando nuestros sentidos espirituales para poder escuchar su voz.
Pero necesitar ser guiados por Dios, para poder guiar a otros a puerto seguro.