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La vida personal y pública del diputado del PP Borja Sémper se detuvo cuando le diagnosticaron una enfermedad oncológica. El cáncer le empujó a dejar sus responsabilidades como portavoz de su partido y el Comité ejecutivo para centrarse en su curación. No todos los enfermos de cáncer pueden contar que se han recuperado.
Tampoco todos los que se recuperan lo hacen con la misma actitud. En el caso de Sémper no parece que se trate solo de resiliencia, sino de un crecimiento personal alcanzado después de un proceso consciente de su enfermedad y de los riesgos reales que conlleva un cáncer de páncreas.
La pausa forzosa, ha reconocido al reintegrarse a sus responsabilidades, le ha permitido tomar distancia de la “casquería” en la que se ha convertido muchas veces el debate político en nuestro país. Él ha decidido no bajar al fango.
Desde su cargo de portavoz tiene la intención de dedicarse a temas centrales desde la moderación, el respeto y la buena educación, lo cual no excluye la crítica aguda. Borja Sémper no quiere una política-espectáculo, sino que piensa emplearse a fondo en recuperar el buen Gobierno mediante una política que él califica como “más aburrida”, pero que en realidad sería una política centrada en las personas, en contribuir a una buena convivencia sin descartar los acuerdos con quienes piensan diferente.
Su jefe de dilas, Feijóo, podrá verse libre de charcos, aunque, como ha reconocido, Sémper no solo causa problemas a la izquierda, sino también a la derecha. Eso es bueno cuando es signo de libertad.
By COPELa vida personal y pública del diputado del PP Borja Sémper se detuvo cuando le diagnosticaron una enfermedad oncológica. El cáncer le empujó a dejar sus responsabilidades como portavoz de su partido y el Comité ejecutivo para centrarse en su curación. No todos los enfermos de cáncer pueden contar que se han recuperado.
Tampoco todos los que se recuperan lo hacen con la misma actitud. En el caso de Sémper no parece que se trate solo de resiliencia, sino de un crecimiento personal alcanzado después de un proceso consciente de su enfermedad y de los riesgos reales que conlleva un cáncer de páncreas.
La pausa forzosa, ha reconocido al reintegrarse a sus responsabilidades, le ha permitido tomar distancia de la “casquería” en la que se ha convertido muchas veces el debate político en nuestro país. Él ha decidido no bajar al fango.
Desde su cargo de portavoz tiene la intención de dedicarse a temas centrales desde la moderación, el respeto y la buena educación, lo cual no excluye la crítica aguda. Borja Sémper no quiere una política-espectáculo, sino que piensa emplearse a fondo en recuperar el buen Gobierno mediante una política que él califica como “más aburrida”, pero que en realidad sería una política centrada en las personas, en contribuir a una buena convivencia sin descartar los acuerdos con quienes piensan diferente.
Su jefe de dilas, Feijóo, podrá verse libre de charcos, aunque, como ha reconocido, Sémper no solo causa problemas a la izquierda, sino también a la derecha. Eso es bueno cuando es signo de libertad.