Los avances tecnológicos y nuestros hábitos [cada vez más condicionados por estos avances] amenazan nuestra capacidad de darnos tiempo para idear, para hacer estrategia y para instrospectar.
No tengo claro cuál es el camino correcto para lograr un balance adecuado entre ser un ermitaño o Neanderthal tecnológico y un esclavo de Apple, Facebook y compañía, pero lo que si tengo claro es que cada que me doy tiempo para mí mismo soy mas eficiente y mucho mas capaz de concluir inteligentemente qué giros dar en muchas áreas.