Son varias cosas pueden impedir que un cristiano se consagre. Estos obstáculos suelen incluir la falta de fe, la desobediencia a los principios y enseñanzas de la fe cristiana, el apego excesivo a las cosas materiales, el egoísmo, el pecado no arrepentido, y la falta de dedicación y entrega a Dios. En resumen, cualquier actitud o comportamiento que aleje a una persona de una relación íntima y comprometida con Dios podría considerarse un impedimento para la consagración desde la perspectiva cristiana.