En el episodio número 43 de «¡Hala Madrid!» analizamos la huida hacia adelante de Mario Hezonja, una más en su carrera deportiva, a la NBA, traicionando la confianza que el Realmadrid Baloncesto depositó en él.
En 1975, John Huston llevó al cine un relato de Rudyard Kipling titulado El hombre que pudo reinar. A primera vista, parece una historia de aventuras. La conquista de un reino perdido. La coronación de un rey. La búsqueda de la gloria.
Pero, en realidad, no es una película sobre un rey.
Es una película sobre un hombre que, después de recorrer medio mundo persiguiendo un sueño, por fin encontró aquello que llevaba buscando toda su vida... y fue incapaz de conservarlo. Porque a veces no hace falta perder un reino para fracasar. Basta con abandonarlo cuando la corona ya estaba al alcance de la mano.
Esta no es la historia de Daniel Dravot. Es la historia de Mario Hezonja.
Del jugador que parecía destinado a liderar la nueva era del Realmadrid Baloncesto. Del hombre que tenía el talento, el reconocimiento, el cariño de la afición y un contrato para convertirse en el rostro del futuro. Del hombre que, cuando el reinado estaba a punto de comenzar, decidió marcharse.
Esta es la historia del hombre que pudo reinar.