El ser humano es un personaje hambriento. Hambriento de bienes materiales y de bienes espirituales. Sólo Dios puede satisfacer plenamente el hambre del hombre
El ser humano es un personaje hambriento. Hambriento de bienes materiales y de bienes espirituales. Sólo Dios puede satisfacer plenamente el hambre del hombre