“¡Siempre me pasa lo mismo!”.
“¡Qué mensa!”.
“¿Por qué no me salen las cosas como a mi amiga?”.
“¡Qué gorda! Y nunca tengo fuerza para una dieta”.
A veces de manera inconsciente tenemos un diálogo interno fatal: nos criticamos, nos presionamos, nos juzgamos, nos comparamos.
Si de verdad fuéramos consientes del poder que tiene el diálogo interior, nos hablaríamos con amor, comprensión y autoaceptación.
Nuestro cerebro escucha todo lo que nos decimos y se lo cree. A través de las palabras nos autoprogramamos.
¿Qué relación tienes contigo mismo?
¿Qué te dices diariamente?
Al final sólo nos tenemos a nosotros mismos: la persona con que compartiremos el resto de nuestra vida es con nosotros mismos.
Cultiva una buena relación con tu yo interno.
En ese diálogo interior háblate siempre con mejores palabras y construye pensamientos positivos.