Happy Birthday. Historia y origen de la canción más popular
Según el libro Guinness de los Récords la canción Happy Birthday es la más popular del mundo.
Sin embargo, muy pocos conocen su singular y rocambolesca historia.
Veamos:
En 1893 las hermanas Mildred y Patty Smith, trabajaban como maestras en un jardín de infancia en Louisville, Kentucky.
Una era pedagoga y la otra pianista y compositora.
Escribieron un libro con canciones infantiles para los niños.
La primera canción se titulaba: Buenos días a todos.
Una pieza sencilla con una melodía fácil y pegadiza con la que los pequeños se saludaban y se daban los buenos días.
Hasta que un día, fue el cumpleaños de una de las alumnas del jardín de infancia.
Patty decidió darle una sorpresa.
Adaptó la letra de sus buenos días, conservando la melodía original pero cambiando el contenido por el de: Happy birthday to you.
La canción se hizo popular y pasó de boca en boca.
A pesar de estar en un libro, nadie la registró oficialmente.
En 1924 Robert Coleman publicó su libro de canciones donde incluyó esta versión.
Por supuesto, sin pedir permiso a sus dos autoras.
La radio y el cine la lanzaron al estrellato.
A las hermanas no les gustó el hecho de que otro se adueñase del éxito que les correspondía por su creación.
Jessica, la menor de las hermanas Hill, demostró que la canción original era suya.
En 1934 le reconocieron los derechos de autor del tema como de su propiedad.
Al año siguiente, apareció oficialmente registrada pero a nombre de una empresa de su entorno editorial.
Desde 1988 la compañía Warner se adueñó de esos derechos.
Ya que adquirió a la actual compañía que los tenía en su poder.
La transacción comercial tuvo un valor estimado de unos 5 millones de dólares.
Según la ley, cualquier uso comercial de la canción tenía que ser previamente autorizado y pagando los derechos correspondientes.
Empezó a cobrar hasta 5.000 dólares por cada uso de la melodía en el cine o en la televisión.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Durante años, en muchas películas cantaron versiones alteradas o se inventaban partes ficticias para no abonar esa suma de dinero por los derechos.
La historia dio otro giro en el 2013.
Una productora demandó a Warner.
Alegando que ese copyright no era válido.
Eso sí, la canción está exenta del pago por los derechos de autor en celebraciones privadas.
Al final, el juez federal de los Ángeles, George H. King, dictaminó en el 2015, que la canción quedaba libre de derechos de autor.
Al pasar a ser de dominio público, Warner tuvo que devolver más de 14 millones de dólares por cobrar indebidamente unos falsos derechos.
Es una de las canciones más traducidas de la historia.
Ha sido adaptada a más de 150 idiomas y dialectos.
Hasta se cantó en el espacio, en la estación espacial internacional.
Durante muchos años fue la canción que más dinero generó en todo el mundo sin tener a unas autoras famosas.
Todo un himno oficial a la vida, al paso de los años.
Felicidades.