¿Por qué recomendamos no dar pautas de educación canina sin haber evaluado antes al perro?
Porque una misma conducta puede tener explicaciones completamente diferentes.
Un perro puede ladrar porque tiene miedo, porque intenta ganar distancia, porque está frustrado, porque existe dolor, porque no ha aprendido otra estrategia o porque determinadas consecuencias han hecho que esa conducta le resulte útil.
Y si no sabemos qué está ocurriendo, podemos aplicar una herramienta que mejore una cosa… y empeore otra.
En este segundo taller entramos de lleno en cómo evaluar un caso antes de intervenir.
Hablamos de qué información necesitamos recoger en una buena anamnesis: historia del perro, salud, entorno, rutinas, alimentación, paseos, experiencias anteriores, problemas de comportamiento, expectativas de la familia y nivel de compromiso con el proceso.
Después damos un paso más con el análisis funcional de la conducta:
🐾 ¿Qué ocurre antes?
🐾 ¿Qué hace exactamente el perro?
🐾 ¿Qué ocurre después?
🐾 ¿Qué puede estar manteniendo esa conducta?
Y a partir de ahí vemos cómo transformar toda esa información en un plan de trabajo individualizado.
También analizamos casos reales como Scooby, Fusa, Sel, Zahir y Groot, observando lenguaje corporal, miedo, reactividad, frustración, manipulación, gestión de la distancia y diferentes estrategias de afrontamiento.
Trabajar con perros no es seguir una receta.
Es observar, formular hipótesis, probar, medir, adaptar y acompañar.
🎓 Si quieres dedicarte profesionalmente a la educación canina o desarrollar más criterio para abordar casos reales, este episodio es para ti.
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