Envueltas en chocolate, nos ponemos otoñales, hacemos coronas, y hablamos de rutinas, el ir y venir de los días, como les damos la vuelta al sentido de la vida; nos ponemos del lado emocional de las rutinas, las cosas buenas que trae, pero también hasta donde se debe imponer, ser flexibles ante un nuevo hábito y cambiar nuestra mente para bien.