El poder de Dios es inalcanzable, y eso como cristianos lo entendemos, y por eso le buscamos, pero lamentablemente no basta solo con buscarle, no hemos aprendido a esperar en Él, y eso se evidencia en la vida religiosa que muchos están viviendo, dejándose ver cuándo por un momento nos detenemos a meditar en nuestros hechos, y lamentablemente nos damos cuenta del estilo de vida que estamos siguiendo, completamente apartados de su voluntad; Salmo 21:8