Para vivir el camino de Jesús, tenemos que bajarle a la velocidad. Pero esto es difícil de hacer en el mundo urbano y digital que llamamos hogar. En esta enseñanza de Mateo 11, enseñamos lo que Dallas Willard llama “el secreto del yugo fácil”. Cuando disminuimos la velocidad y hacemos coincidir nuestro ritmo de vida con el de Jesús, el camino de Jesús se vuelve fácil.