
Sign up to save your podcasts
Or


Hay días que no parecen importantes… hasta que lo son.
Empieza con una cena. Gente del Espanyol. Conversaciones que no necesitan presentación: volvemos una y otra vez a las penurias del Espanyol, las repasamos como si fueran nuevas, nos quejamos con precisión quirúrgica… y, aun así, en el mismo minuto, nos sale el optimismo. Como si no aprendiéramos. Como si quisiéramos creer otra vez.
Luego, el fútbol.
Un partido de fútbol 7 sin más intención que jugar. O eso pensaba. He corrido, he tocado balón, he sentido el cuerpo responder. Y en medio de todo eso, sin avisar, me he encontrado conmigo mismo.
Y ahí ha pasado algo difícil de explicar: he recuperado la voz. No la de hablar por hablar, sino la de decir algo que pesa. La de sentir que estoy dentro de mi propia vida, no mirándola desde fuera.
Este episodio no va de fútbol.
Va de lo que pasa cuando vuelves a hacer algo que te conecta contigo.
Va de buenas sensaciones que no se pueden fingir.
Va de recordar que, a veces, sentirse vivo es tan simple —y tan complejo— como jugar a fútbol.
Y quizá, solo quizá, va de dejar de buscar tanto… y empezar a volver.
By Jacinto ElaHay días que no parecen importantes… hasta que lo son.
Empieza con una cena. Gente del Espanyol. Conversaciones que no necesitan presentación: volvemos una y otra vez a las penurias del Espanyol, las repasamos como si fueran nuevas, nos quejamos con precisión quirúrgica… y, aun así, en el mismo minuto, nos sale el optimismo. Como si no aprendiéramos. Como si quisiéramos creer otra vez.
Luego, el fútbol.
Un partido de fútbol 7 sin más intención que jugar. O eso pensaba. He corrido, he tocado balón, he sentido el cuerpo responder. Y en medio de todo eso, sin avisar, me he encontrado conmigo mismo.
Y ahí ha pasado algo difícil de explicar: he recuperado la voz. No la de hablar por hablar, sino la de decir algo que pesa. La de sentir que estoy dentro de mi propia vida, no mirándola desde fuera.
Este episodio no va de fútbol.
Va de lo que pasa cuando vuelves a hacer algo que te conecta contigo.
Va de buenas sensaciones que no se pueden fingir.
Va de recordar que, a veces, sentirse vivo es tan simple —y tan complejo— como jugar a fútbol.
Y quizá, solo quizá, va de dejar de buscar tanto… y empezar a volver.