En tiempos díficiles, crisis, pandemias, problemas hay que reconocer la raíz que hace esa situación incómoda. Muchas veces, por no decir todas, es que enfrentamos los problemas con una actitud indebida y esto limita nuestra capacidad de encontrar soluciones. Reconocer esto es un gran paso y poniendo a Dios en su lugar lo hace la mejor estrategia para llevar a cabo cualquier circunstancia.