Si escúchanos hoy Su voz, no endurézcanos nuestro corazón, no seamos tercos. No ándennos de acá para allá divagando en nuestro corazón, esclavizados y solo sobreviviendo.
Si escúchanos hoy Su voz, no endurézcanos nuestro corazón, no seamos tercos. No ándennos de acá para allá divagando en nuestro corazón, esclavizados y solo sobreviviendo.