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Or


Como soltero que soy, estoy procurando desarrollar en mi vida las actitudes correctas
y un carácter piadoso; al observar a las jovencitas a mí alrededor, trato de mantener
los ojos bien abiertos. Y, sí, continúo con mi pequeño juego donde pregunto: ¿Qué
es lo que realmente me importa al llegar a los 50 años de edad? Esto me ayuda a
poder mirar más allá de los asuntos pasajeros como lo son la juventud y la belleza,
concentrándome en las cosas esenciales siendo alguna de ellas el carácter y las
actitudes.
Oro para que las chicas que están leyendo este libro, este poema sirva como
recordatorio de que mantengan sus aspiraciones muy en alto. Exijan todo lo que sea
―magnífico y verdadero‖. Al considerar la posibilidad del matrimonio, no bajen las
normas ni tan siquiera por un momento; cualquier tipo que te pida hacerlo no vale el
tiempo que le dedicas. Y a los chicos, aun hay mucho que aprender ¿No creen? Mi
esperanza para nosotros es que realmente podamos apreciar el gran precio y valor sin
igual que es el amor de una mujer. No es algo insignificante o un simple juego, el
pedirle a una joven que nos acompañe a través de la vida. Permita Dios que podamos
ganarnos el derecho de hacer tal petición, al procurar diligentemente ser hombres de
integridad – hombre cuyo corazón sea un océano ―Fuerte y verdadero‖. Solo
entonces, podremos pararnos en el balcón del alma de una mujer y pedirle que nos
permita entrar.
Como solteros, parte de nuestra mayordomía involucra aprender esas habilidades que vamos a necesitar algún día en el matrimonio. Pero el matrimonio no es la meta final. Estadísticamente hablando, la mayoría de nosotros algún día nos vamos a casar. Pero necesitamos asegurarnos de que estamos ―redimiendo el tiempo‖ con el fin de glorificar a Dios, y no para lograr su aprobación, para luego sentirnos con el derecho de demandar el matrimonio. Nosotros nos preparamos y desarrollamos nuestro carácter con el propósito de ser tan flexibles y útiles para Él como nos sea posible, sin importar los planes que tenga nuestro futuro. Nuestro reloj biológico puede marcar el tiempo al ritmo que quiera; ¡redimamos el tiempo hoy!
Nuestro motivo principal al comunicar nuestras creencias sobre las citas debe ser servir a los demás. Deseamos promover paz, amor y justicia que resultaran en la gloria para nuestro Dios. Cuando nos sentimos demasiados preocupados por las opiniones que la gente tiene de nosotros, y cuando nos concentramos en probar que tenemos la ―razón‖, es muy posible que asumamos una actitud defensiva y altiva. Pero cuando nuestra prioridad es demostrar a los demás el amor de Dios y nos preocupamos por sus sentimientos, se nos hará cada vez más fácil tomar decisiones sabias sobre lo que hacemos y sobre lo que no debemos decir.
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