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Or


(Interpreta: hermana Maritza Pinto S.)
TU ME LEVANTAS SOBRE LAS MONTAÑAS
Si estoy cansada y triste por mis cargas
Y siento que en la angustia me perdí
Aún así yo espero en Jesucristo
Sabiendo que regresará por mí.
Tú me levantas sobre las montañas
Tú me levantas en la tempestad
Fuerte soy si estoy sobre tus hombros, Señor
Tú me levantas cada día más.
Diré al Señor Tú eres mi Esperanza
Castillo Fuerte y mi Ayudador,
En todo tiempo Tu Brazo me sostiene
Guiándome hacia la Eternidad.
"cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Colosenses 3.16)
Ray Robles
1) Sembraré la simiente preciosa,
del glorioso evangelio de amor,
sembraré, sembraré mientras viva
dejaré el resultado al Señor.
Coro
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor.
Segaré, segaré, al hallarme en la casa de Dios.
Sembraré en corazones sencibles
la doctrina de dios de perdón,
sembraré, sembraré mientras viva;
dejaré el resultado al Señor.
Coro
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor.
Segaré, segaré, al hallarme en la casa de Dios.
Sembraré en corazones de mármol,
la bendita palabra de amor.
Sembraré, sembraré mientras viva;
dejaré el resultado al Señor.
Coro
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor.
Segaré, segaré, al hallarme en la casa de Dios.
Cuarteto David
1.-Aunque ruja tempestad
Para hacerme titubear,
Tengo paz porque yo sé
Aunque soplen vientos mil
Tengo un ancla firme y fiel
Que por siempre durará
CORO:
¡Oh! Mi ancla firme está;
Ruge fuerte tempestad.
Aunque débil sea mi fe,
Nunca, nunca temeré
Porque mi ancla firme
firme está.
2) Pruebas tengo alrededor
y tristezas y dolor
Me acecha el tentador
Para hacerme titubear
Mas en Cristo no hay temor
Victorioso en Él yo soy2.
1. Comprado con sangre por Cristo,
con gozo al cielo yo voy;
librado por gracia infinita,
ya sé que su hijo yo soy.
Lo sé, lo sé, comprado con sangre yo soy.
Lo sé, lo sé, con Cristo al cielo yo voy.
2. Soy libre de pena y culpa,
su gozo Él me hace sentir.
Él llena de gracia mi alma,
con Él es tan dulce vivir.
3. En Cristo yo siempre medito,
y nunca le puedo olvidar;
callar sus favores no quiero,
voy siempre a Jesús alabar.
4. Yo sé que me espera corona,
la cual a los fieles dará
Jesús Salvador en el cielo;
mi alma con Él estará.
1. Con cánticos, Señor,
Mi corazón y voz
Te adoran con fervor,
¡Oh, Trino, Santo Dios!
En tu mansión yo te veré,
Y paz eterna gozaré.
2. Tu mano paternal
Trazó mi senda aquí;
Mis pasos, cada cual,
Velados son por Ti.
3. Innumerables son
Los bienes, y sin par,
Que por tu compasión
Recibo sin cesar.
4. Tú eres, ¡oh, Señor!
Mi sumo, todo bien;
Mil lenguas tu amor
Cantando siempre estén.
Cuarteto Luz y Vida
1. Tiernas canciones alzad al Señor,
himnos que lleven del alma la fe,
y hablen muy alto del férvido amor
que hay en el pecho del hombre que cree.
Vengan trayendo ferviente canción,
niños y ancianos de Dios, a alabar.
Traigan a Él adoración:
De nuestro canto se ha de agradar.
¡Cielo y tierra canten al Señor de las naciones!
¡Cielo y tierra canten al Señor de las naciones,
y los hombres todos, con alegres corazones
sirvan al Señor, que vida y paz siempre les da!
2. Él es la fuente de toda bondad,
Él es la vida, la luz, y el calor,
sólo Él nos libra de cruel ansiedad,
sólo Él aleja del alma el dolor.
Digno es por tanto, que el hombre le dé
gloria y honor que resuenen doquier.
Vamos a Él llenos de fe,
nos salvará con su gran poder.
Todo cristiano va a pasar por tiempos de prueba, como lo explicó el apóstol Pedro: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12), y el Señor puede utilizar estas pruebas con el fin de que su nombre sea glorificado, como en el caso de Lázaro: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Juan 11:4). Fue así como Dios utilizó circunstancias muy difíciles en la vida de una joven para la gloria de Su Nombre.
ELIZA HEWITT
El nombre de esta joven era Eliza Hewitt, quien nació en Pensilvania, Estados Unidos, el 28 de junio de 1851. Estudió en la preparatoria de señoritas de la ciudad de Filadelfia y, luego de graduarse, le dieron trabajo como maestra de escuela. Problemas con su columna vertebral la confinaron a la cama por varios meses y, como consecuencia, su salud nunca llegó a ser la misma. Se piensa que sus problemas de salud fueron resultado del golpe con una pequeña pizarra pesada de parte de un niño que estaba siendo disciplinado.
Eliza no dejó que su situación desarrollara un resentimiento que la dejara con un espíritu amargado, sino que aprovechó el tiempo escribiendo himnos. El apóstol Pablo también vivió esta experiencia, al decir: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). Los meses de discapacidad permitieron a Eliza fortalecer su relación con su Señor a través de la lectura de su Palabra y la meditación en ella. El primer himno que escribió se titula “Ganando almas para Jesús”. Sus himnos fueron un gran consuelo para ella, pero también un gran estímulo para otros.
Su salud fue mejorando poco a poco hasta que, después de seis meses, estuvo lo suficientemente bien como para levantarse de la cama. El corazón de Eliza rebosaba de gratitud a su Señor por su fidelidad y ayuda durante este tiempo, así como por permitirle esta parcial recuperación. Uno de sus himnos describe su gozo:
Grande gozo hay en mi alma hoy,
pues Jesús conmigo está,
y su paz, que ya gozando estoy,
por siempre durará.
Grande gozo, ¡cuán hermoso!
cuando paso el tiempo bien feliz,
porque veo de Cristo la sonriente faz;
grande gozo siento en mí.
Eliza no dejó que su situación desarrollara un resentimiento que la dejara con un espíritu amargado, sino que aprovechó el tiempo escribiendo himnosA pesar de sus continuos problemas de salud, Eliza gozaba de cierto bienestar de salud, por lo que tomó la responsabilidad de una escuela dominical que ¡llegó a tener más de 200 niños! Por lo que también contribuyó con la publicación de canciones y escritos para los niños.Cuando el compositor y editor de himnarios William Kirkpatrick supo del talento de Eliza Hewitt le animó a que continuara escribiendo himno que fueron publicados y ganaron cada vez más popularidad. Así fue como otro compositor de himnos, John Sweney, también se interesó en el trabajo de Eliza, y le dio música a varios de sus himnos más populares. Uno de ellos es:
Canten del amor de Cristo,
ensalzad al Redentor.
Tributadle santos todos
grande gloria y loor.
Cuando estemos en gloria,
en presencia de nuestro Redentor,
a una voz la historia
diremos del gran Vencedor.
Entre sus amistades también estaba la escritora de himnos Fanny Crosby, con quien entabló muchas conversaciones sobre los himnos que escribían.
El corazón de Eliza estaba lleno de amor y aprecio por su Salvador. Su deseo era de conocerle más y más en su vida y de poner sus talentos al servicio del Señor. ¿No es este el deseo que debe existir en cada cristiano salvado por la gracia del Señor? No es el privilegio de una clase escogida de cristianos, más bien, el deseo de cada uno de nosotros debe ser conforme a las palabras de otro conocido himno de Eliza Hewitt:
Más de Jesús quiero aprender,
más de su gracia conocer,
más del amor con que me amó,
más de la cruz en que murió.
Más quiero amarle,
más quiero honrarle;
más de su salvación gozar,
más de su dulce amor gustar.
Otros himnos escritos por Eliza Hewitt que se encuentran en esta página son:
Fuente:
https://www.himnos-cristianos.com/eliza-hewitt/
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