«Atención pasajeros, el vuelo 842 de Copa está listo para aterrizar en Ciudad de México», anunció con voz de ultratumba el capitán del avión. Eran pasadas las dos de la madrugada. Con mi habitual distracción nivel galáctico, había confundido los horarios y comprado un vuelo pensando que aterrizaría temprano en la tarde cuando, en realidad, lo haría en la madrugada.
¡No dejes de escuchar este testimonio de la travesía de un cubano hacia Estados Unidos!