Un nombre que quizá muchos conocen por el “código Morse”, pero detrás de esas simples rayas y puntos hay una vida marcada por la tragedia personal, la pasión artística y la chispa del ingenio. Samuel Morse no solo inventó un código. Nos enseñó que el ser humano siempre ha buscado acortar las distancias, vencer el tiempo, y hacer que las palabras viajen más rápido que los pasos.