La historia sigue el ascenso, caída y el oscuro legado de Elias Vance, un adolescente con una inteligencia prodigiosa y una ausencia total de empatía, cuya vida está marcada por una herencia genética criminal.
Elias, un joven solitario en el pueblo de San Judas, descubre en el sótano de su casa los diarios de su abuelo, un asesino nunca capturado. Fascinado, comienza su propia serie de crímenes con una precisión quirúrgica. La Inspectora Miller empieza a sospechar de él tras notar su calma antinatural durante las búsquedas de los desaparecidos. Se establece un juego psicológico de "gato y ratón".
Esta es la historia de dos hermanos que no asesinan personas, sino los componentes de la existencia. A través de un viaje dividido en actos de creciente abstracción, transforman el cosmos en un lienzo en blanco.
La historia comienza con Elías y Silvana operando desde una estación de tren fuera del tiempo. Su labor es "podar" a personas estancadas, convirtiéndolas en polillas de papel o instrumentos musicales. Aquí, el asesinato es un acto estético: eliminan el ruido, la nostalgia y los recuerdos sobrantes, tratando al mundo como un jardín descuidado que necesita silencio.