Rosario Gallegos fue uno de los bandidos asesinos, ex villistas, que asolaron las comunidades de los alrededores de Santa Rosa Jáuregui, Querétaro, luego de la Revolución Mexicana. Años más tarde se descubrió que los restos de sus víctimas era depositados en una cueva del cerro de La Chichita, en donde, según algunos vecinos de las comunidades, permanecen hasta el momento.