Tanto el Führer como el Duce alcanzaron el puesto de máximo gobierno en sus respectivos países, imponiendo regímenes totalitarios en una época de crisis y conflicto internacional. Ambos mantuvieron una oscura relación Su relación parte de ser extraños y rivales, aprendiz y maestro, pronto fueron aliados y socios en crímenes de guerra y terminaron como el señor de la guerra y su vasallo.