El mismo Jesús dijo que “el día y la hora nadie la sabe, ni aún los ángeles del cielo, sino sólo el Padre”; sin embargo, nos dio una serie de señales para que pudiéramos distinguir la cercanía de ese día, para que no fuéramos sorprendidos por él. Escucha esto y que Dios aliente tu corazón para esperar expectante su regreso. Dios te bendiga.