Por caminos raros
Para la nueva entrega de Por caminos raros, Txux Bodegas y Jesús Panadero han decidido transitar uno de los territorios esenciales de lo humano: el de la humanidad misma que decide serlo reconociéndose y tejiendo redes de empatía al hacerlo. Reconocimiento que se sustenta en la identificación del otro como igual, como ser humano. Reconocimiento del que surgen tanto las declaraciones de derechos como las convenciones éticas más elementales: principios sólidos e incuestionables que fundan una dignidad común que ganamos frente a los monstruos que acechan.
La nueva entrega de Por caminos raros quiere hacer suya una expresión bien conocida para señalar con ella explícitamente a esos “hombres blancos” que, con lengua de serpiente, formulan y reproducen el concentrado de odio del racismo, emponzoñando la convivencia y legitimando una de las formas más harteras de la explotación y el dominio. Lenguas que prestan voz a corazones podridos. Hombres blancos, con mentes blancas y corazones blancos: congelados, gélidos, inertes.
La nueva entrega de Por caminos raros se apresta a llamar racistas a los racistas y racismo a su modo de mirar a las personas y a las relaciones sociales: sea que hable de prioridad nacional o que se oculte tras otra fórmula de esas que a nadie engañan.
Personas sencillas que se miran a los ojos, se reconocen y cooperan: libres e iguales en dignidad y derechos. Libres. En la nueva entrega de Por caminos raros nos quieren libres. Sea, pues.
Miriadas de alacranes bajen por las paredes y den cuenta de cuanto se diga blanco fabulando diferencias. Andaluces canten el budú, y extremeños, y asturianos. Y también los sin patria. De una punta a la otra del mapa. Merecumbé.