Domingo I de Adviento, Ciclo A. No podemos seguir la vida como si Cristo no volverá un día a juzgar a vivos y muertos. El estado de vigilia, cuando la luz queda encendida, que no es otra cosa que la fe, nos permite ver los signos de los tiempos para estar preparados para el retorno de Cristo y su juicio, sobre cuya hora nadie sabe.