11° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Mt 9, 35-10,8
9,35 Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
9,36 Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
9,37 Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
9,38 Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha».
10,1 Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
10,2 Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
10,3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
10,4 Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
10,5 A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
10,6 Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
10,7 Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
10,8 Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.